Primero que nada, queremos agradecerles por su preferencia. Como bien saben, este año estaremos cumpliendo DOS DÉCADAS de llevarles la mejor fiesta de la Ciudad de México, las bandas más grandes y sobre todo mucho, pero MUCHO ROCK. Veinte años del mejor antro de México se dice fácil, pero no hubiera sido posible sin ustedes.
Pensando en ustedes y en innovar, hemos decidido desaparecer por completo los billetitos de promociones y estandarizar nuestros precios. Esta medida se tomó para simplificar todo el proceso y que la información sobre los covers sea siempre la misma. A partir de este fin de semana, los hombres pagarán $300 y las chicas $100 (viernes y sábado), ambos con sus 10 boletitos de drinks, sin necesidad de imprimir absolutamente nada.
No vayan a creer que no los vamos a seguir consintiendo con promociones especiales. Ustedes, los clientes, son lo más importante para nosotros y siempre estaremos a la vanguardia. Les tenemos preparadas unas sorpresas que revelaremos en algunas semanas, que los harán muy felices.
Los gritos eufóricos y la batería de pie han regresado con un Euphoric Heartbreak, el más reciente horno de los escoceses Glasvegas, del cual se sirve un “Shine Like Stars”, track hirviente que se refleja en cuerdas montadas en escenarios.
El extracto es un lugar común, pues una voz familiar asoma una estabilidad con riffs, garantizando algunos latidos arrogantes, con un sonido “negro que se transforma en gris”.
Los fantasmas son mutilados con los pocos versos de la melodía, y es que más que una canción de protección; es el desnudo de Glasvegas que muestra un espejo con aplausos.
“Shine Like Stars” es el suelo que no titubea, son gritos seguros, listos para entregarse a un mar de aullidos.
No es novedad que nuevos artistas usen grupos clásicos como The Beatles como influencia directa en su trabajo, lo remarcable es cuando alguno de estos nuevos músicos adoptan estos sonidos ya conocidos y los vuelvan frescos e interesantes para el público actual. Así como esta vez lo hace Miles Kane, a quien vimos antes presentando un rock crudo y en ocasiones monótono como frontman de The Rascals y llevar el sonido de los Arctic Monkeys a otro nivel con el proyecto de The Last Shadow Puppets junto con Alex Turner.
Ahora sorprende con un álbum solista bastante ambicioso, que lo clasifica como uno de los músicos más prometedores de la escena inglesa en proceso de formar un sólido estilo a sus escasos 25 años.
“Rearrange” es el tercer sencillo de su disco debut Colour of the Trap, un rock ligero con una sencillez engañosa de la vieja escuela, donde imprime sus armonías características y esos agudos riffs de guitarra que muerden en la canción desde el comienzo. Esta pieza tiene lo necesario para sonar en la radio y la televisión fácilmente, porque a pesar de pertenecer a la escena alternativa, tiene elementos pop y un coro pegajoso que convierte esta canción en un single perfecto.
Es entonces después de haberse reinventado un par de veces cuando MilesKane encuentra al fin una zona de confort que lo hará gozar de un éxito inminente y hará que estemos bien atentos y ansiosos de sus futuras entregas.
Un platillo resuena con el ímpetu suficiente para alertarnos, pero con la sutileza adecuada para dar paso a un agradable lapso de tiempo. Cada compás despierta la curiosidad de nuestra percepción y el ostentoso destino de ese sigiloso viaje es el deleite puro.
“Season’s Trees” es el nombre del sencillo que actúa, a la perfección, como preámbulo del disco que lleva por nombre: Rome, yel cual, ya levanta sospechas de éxito rotundo. El trabajo de mentes creativas y las grandes aptitudes traen a la luz esta canción repleta de sonidos placenteros, dignos de detener el curso de la atención. Danger Mouse y Daniele Luppi hacen uso de sus respectivos talentos en conjunto para darle paso a la creación y abren una puerta substancial en la compleja industria musical con una producción que se mantiene cerca de la exquisitez y alejada de lo convencional. A veces la excelencia alcanza los lujos, y para hacer de las letras una canción sublime, Norah Jones fue la elegida para interpretarla, seguramente por ser alguien quien siempre ha hecho de la música su aliada, o tal vez porque su inmensa sensibilidad no sólo emana de sus cuerdas bucales, sino de sus genes. Talento, Voz y música confabulan para llevar a los oídos a niveles alucinantes:
Comienza la pieza: transcurre el primer segundo y mente música ya conviven en armonía, la batería propone al cuerpo la cadencia y de inmediato se da la comunión músico-oyente; el ritmo cardiaco parece acoplarse al suave beat de los tarolas, al instante en que los oídos comienzan a identificar con agrado los demás instrumentos. Esa guitarra pausada en ejecución, pero toda excelsa en audición, hace que el sonido deje de ser del creador para ser del que lo escucha; las seis cuerdas y el efecto sonoro perduran a lo largo de la canción haciendo de la parte rítmica un componente imprescindible para el agrado. Los sintetizadores aparecen al vaivén de la resonancia como ecos planificados para hacer del ambiente un sitio perfecto para la conjunción musical. En todo momento están las líneas del bajo haciendo vibrar al cuerpo desde la primera nota y aportando sensibilidad extrema al audio. Cuando la mente está inmiscuida del todo con la melodía llega la voz: esa voz que agrada y que hipnotiza, y que por más que se intente darle un lugar específico, sigue siendo parte de un magnífico todo, pero es imposible no colmarse de agrado con ella. La lírica es simple, pero nunca vana, no da mensajes rebuscados (y qué mejor) pero propone, lo que la hace sencilla para el gusto.
Poco más de tres minutos bastan para apreciar este trabajo de gran calidad, y aunque el volumen es opcional, el “paro” nunca es parte de la expectativa. A lo largo de la canción la mente se adapta al ambiente y se embelesa con lo que percibe. Los tímpanos se limitan a prendarse de las caricias y el estado anímico parece calmado, aún con movimientos irreflexivos de las extremidades. En el recuerdo queda la creatividad de la realización y en el gusto quedan los sonidos regalados. El último platillo avisa que la canción llegó a su fin, dejando opción abierta para escucharla de nuevo.